Busca tu propio oro, crea tu propia buena salud, llena tu vida de amor, encuentra tu propia libertad.
¿Qué estás pensando en este momento? Lo que piensas, ¿es positivo o negativo? ¿Quieres que eso que estás pensando construya tu futuro?
De niños, a partir de las reacciones de los adultos que nos rodeaban aprendimos quiénes éramos y
qué era la vida. Por eso muchos tenemos una idea de nosotros mismos que no nos pertenece, como
no nos pertenecen muchas de las reglas que nos dictan cómo hemos de vivir. Si has vivido con
personas que eran desdichadas o coléricas, que se sentían asustadas o culpables, entonces habrás
aprendido muchísimas cosas negativas sobre ti mismo y sobre tu mundo.
Cuando crecemos, tenemos tendencia a recrear el ambiente emocional de nuestro hogar de la
infancia. También tendemos a reproducir, en nuestras relaciones personales, las que tuvimos con
nuestros padres. Si de niños nos criticaban mucho, en nuestra vida adulta buscaremos personas que
se comporten de igual modo. Si de niños nos elogiaron, amaron y estimularon, intentaremos
reproducir ese mismo comportamiento.
No estoy animándote a culpar a tus padres. Todos somos víctimas de víctimas, y ellos no podían
enseñarte algo que no sabían. Si tu madre o tu padre no sabían lo que era amarse a sí mismos, era
imposible que te enseñaran a ti cómo hacerlo. Se arreglaron lo mejor que pudieron con la
información que tenían.
El pasado no tiene poder sobre nosotros. No importa cuánto tiempo nos hayamos pasado siguiendo
una pauta negativa. Podemos liberarnos de ella en este momento.
Tanto si lo creemos como si no, somos nosotros quienes escogemos nuestros pensamientos. Quizás
habitualmente pensemos una y otra vez lo mismo, de modo que no parece que estemos eligiendo
nuestros pensamientos, pero en su momento hicimos la opción original. Podemos negamos a pensar
ciertas cosas. ¿Cuántas veces te has negado a pensar algo positivo sobre ti mismo? También puedes
negarte a pensar algo negativo sobre ti mismo.
El camino hacia la libertad pasa por la puerta del perdón. Quizá no sepamos perdonar, y tal vez no
deseemos hacerlo; pero si tenemos la voluntad de perdonar, estamos iniciando el proceso de sanar,
y para que este proceso llegue a su fin, es indispensable que dejemos de aterrarnos al pasado y que
perdonemos a todo el mundo.
Esto no significa que yo excuse el mal comportamiento. Lo que quiero es estimular el proceso que
te lleve a liberarte. Perdonar significa renunciar, aflojar la presión.
He comprobado que cuando realmente nos amamos, aceptamos y aprobamos exactamente tal como
somos, todo fluye sin obstáculos en la vida. La aprobación y la aceptación de nosotros mismos, aquí
y ahora, son la clave de los cambios positivos que podemos lograr en todos los ámbitos de nuestra
vida.
Para mí, amarse a uno mismo significa no criticarse nunca jamás, por nada. La crítica nos aprisiona
en la pauta misma que estamos procurando cambiar.
Haz el intento: apruébate, y ve qué pasa. Hace años que vienes criticándote. ¿Te ha servido de algo?
Yanet Velasco
Comentarios
Publicar un comentario